Familia y Escuela: Educar y Formar para Vivir en Comunidad

por | julio 26, 2017

La familia como primer espacio educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y de crianza y tomar verdadera conciencia de su papel en la formación y educación de sus hijos/as, esto es sin duda una situación compleja desde la realidad actual.
¿La familia está sobre exigida?

Habilidades parentales, debilidad de padres en poner límites a sus hijos/as, padres, madres o hijos/as con escasa tolerancia a la frustración, fracaso y/o deserción escolar, asociados a violencia escolar y/o violencia intrafamiliar, abandono parental son conceptos que emergen y se instalan con fuerza socialmente , los que no se pueden adjudicar a la sociedad en abstracto, o a la familia en particular, o a la escuela de manera independiente sólo como “Comportamientos Sociales”, más bien estos conceptos se perciben como la interacción de todos ellos, familia, escuela, sociedad, los que de alguna manera inciden en sus actores y por supuesto con sus diferentes protagonismos.

Surge por tanto una necesidad de formación específica en este nuevo campo de trabajo pedagógico, social y cultural, El Sistema Familiar. Este sistema, debe ser intervenido y para que cualquier intervención que se intente llevar a cabo tenga alguna respuesta y resultado positivo se debe tomar en cuenta la visión global de su contexto.

Por ejemplo de la coordinación y armonía entre familia y escuela va a depender el desarrollo de niños, niñas y adolescentes con personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en sus posteriores interacciones sociales y la convivencia en grupo, que crearán un nuevo estilo de vida.

El rol educativo primario de la Familia en innegable, pero ¿será que a la Familia hay que ayudarla a tomar conciencia de ello?
Los cambios en la sociedad actual deben guiar a la familia hacia una estructura participativa y de compromiso, de modo que cada uno de sus integrantes desempeñe su función de la mejor manera posible, y tenga real conciencia de su identidad individual, como miembro de esa Comunidad Familiar.

La escuela se sitúa en el segundo espacio de importancia en la vida de los niños, niñas y adolescentes, objetivos como fomentar la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los niños, niñas y adolescentes desde los dos ámbitos en los que se interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo.

En una sociedad como la nuestra, la familia y la escuela han de tener claros sus roles y fomentar la vida comunitaria, como fundamento de toda posterior experiencia social. siguiendo a Medina Rubio, T (1997): “la autoridad basada en el compromiso ético, el ejemplo como coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace y el amor como el motor que impulsa y da vida”.

Una experiencia temprana en la familia de formas de comunicación basadas en el diálogo respetuoso y el consenso, sustentarán en niños, niñas y adolescentes actitudes democráticas de participación, colaboración y cooperación. En consecuencia; todo aprendizaje será reforzado en la escuela, prácticando los valores de la vida comunitaria, los que se han iniciado en el hogar.
“Orientación familiar en Chile Tarea Pendiente”

Bibliografía

La familia una aventura, Paulina Elser V, M de la Luz Montero L, Carmen reyes V, Beatriz Zeers P, ediciones U Católica de Chile
Familia para todos II y III congreso Chileno de Familia ediciones U Católica de Chile
La Familia ayer, hoy y siempre, reflexiones desde diferentes disciplinas ediciones U Católica de Chile
Deprivación y familia, María de la Luz Álvarez Editorial Universitaria

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